Estaba una rosa llorando sus penas en un rincón del jardín, sus espinas la herían con cada lágrima color carmesí, de pronto un dragón se sienta a su lado, la rosa lo mira y entre sollozos sombríos le previene de sus venenosas espinas, pero el dragón no la escucha y la toca sin miedo, la rosa lo pincha y el veneno le quema las venas, entre sollozos de muerte el dragón se pega a sus pétalos y mientras se baña de sangre, en un beso el silencio los cubre en el oscuro camino del amor y el letargo, se unen para no separarse, desde allí el dragón fue de rojo pasión y abraza la rosa para ser uno los dos, eternos aliados, compañeros de amor.
jueves, 15 de noviembre de 2007
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